Orquídeas
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Nombre
común: Géneros: |
Orquídea o
"flor de dioses" Cattleya, Laelia, Stanhopea, Catasetum, Oncidium, Miltonia, Lycaste, Vanda; Maxillaria, Schomburghia, Leptotes, Góngora, Encyclia, Paphiopedilum; Epidendrum. |
Familia que integra a las Fanerógamas más avanzadas, modernas y más evolucionadas, con una especialización total y absoluta de sus flores. Del griego "orchis", que significa "testículo", Teofrasto las bautizó por la particular forma de los pseudobulbos que conforman su sistema radicular. En la antigua Grecia eran objeto de cultivo y los chinos cultivan Cymbidium desde mucho antes del inicio del cristianismo. La civilización azteca empleaba y cultivaba la vainilla, llegando a utilizarla como moneda de pago.
Cuentan los historiadores que el mítico Moctezuma (1446-1520), condimentaba el mágico brebaje del "chocolate" o "bebida de los dioses" con los frutos maduros de la orquídea vainilla y un poco de miel de abejas. Asombrados, Hernán Cortés y sus oficiales trajeron la vainilla a España y la utilizaron en la confección de perfumes y para aromatizar algunas bebidas.
No es de extrañar que los indígenas brasileños la llamasen "Tu-paypy", que significa "De origen divino", y que a Laelias y Cattleyas las denominasen "Tupaypy yaracatú", que quiere decir "Flor de los dioses" y "De buena boca".
Con más de 35.000 especies clasificadas y otras muchas por descubrir todavía, superan las 50.000 formas de cultivo; sin duda es una de las familias más ricas en componentes. Su diversidad es inmensa,
existen individuos de origen totalmente ecuatorial, tropical, subtropical, de climas templados suaves, climas continentales e incluso fríos y helados. España es rica en especies de esta gran familia, también las hay que vegetan perfectamente y son originarias de Groenlandia, únicamente en los dos casquetes polares y en muy pocos desiertos muy extremos, no existen.
Tampoco la pluviometría es condicionante para las orquídeas, existen especies en bosques nubosos, siempre cubiertos por nubes, bosques lluviosos y zonas boscosas de alta humedad; otras viven en sabanas y estepas, alternando épocas de lluvias con otras de sequía e incluso de prolongadas temporadas sin aporte alguno de agua.
La
morfología y adaptación al medio es sorprendente,
cada especie está especializada, concebida y adaptada concretamente
para obtener los mayores rendimientos en el aprovechamiento de su
entorno. Existen orquídeas con flores grandes y con enorme
tamaño, otras son enanas, apenas alcanzan el tamaño
de la yema del dedo pequeño. Algunos Oncidium adquieren la
forma de abeja y son polinizadas por sus machos. Existen especies
parásitas, saprofitas y algunas, en Australia, que nacen
y permanecen hasta completar su ciclo biológico bajo tierra.
Existen orquídeas terrestres, con raíces o rizomas
que se desarrollan en diferentes sustratos; orquídeas paludícolas,
brotan sobre lagunas; orquídeas rupícolas, nacen sobre
rocas; orquídeas dendrícolas, se desarrollan sobre
los árboles; orquídeas saprofitas, viven y se alimentan
de restos en descomposición; orquídeas saxícolas,
vegetan entre cascajales. Las orquídeas epífitas se
anclan, "agarran", a sus portadores por medio de raíces
especializadas, compuestas por un tejido especial (velamen) capaz
de tomar el agua y los nutrientes disueltos en ella.
Sus raíces, tallos y hojas, se adaptan al hábitat originario de la especie. Existen orquídeas con tallos carnosos, delgados, espesos, gruesos, dependiendo que precisen de almacenar sustancias nutritivas y agua en épocas de sequía o no. En el caso de las raíces, algunas que viven en zonas que se queman con facilidad, desarrollan rizomas que permanecen enterrados y con posterioridad brotan ante condiciones favorables. Otras, habitantes de regiones muy secas, consiguen que sus pseudobulbos lleguen a almacenar varios litros de agua.
Las más ornamentales y, por tanto, más empleadas en decoración y floristería son las especies tropicales, las que presentan mayor dificultad de cultivo. Más fáciles y cómodas de cultivar resultan las autóctonas. En España existen más de cien especies de orquídeas silvestres, Orchis, Sera-pías y Ophrys, son algunos de nuestros géneros más llamativos.
Las especies tropicales precisan de gran luminosidad, pero sin
que les incidan los rayos solares de manera directa, es decir, abundancia
de luz tamizada. Por ello, la mayoría de éstas especies
se adaptan a sobrevivir en las copas de los árboles selváticos,
en estratos sombreados. Con respecto a temperaturas, sus preferencias
están comprendidas entre los 20° C de mínimas
y los 26° C de máximas, con una humedad relativa continuada
comprendida entre el 70 y el 80 por ciento.
Respecto al sustrato, suelo, también sus necesidades son
muy variables dependiendo de las diferentes especies. Existen dos
sustratos muy diferentes y definidos, dependiendo de que se cultiven
orquídeas epífitas o no. Las epífitas, aunque
en realidad no precisan de suelo, ya que vegetan perfectamente sobre
superficies de todo tipo, capaces de mantener la humedad como la
cerámica; estas orquídeas crecen adecuadamente en
un compuesto de un 40% de musgo, 20% de turba muy fibrosa, 20% de
raíces de helécho y un 20% de trozos de madera vieja
de un tamaño cercano al de las nueces. Las orquídeas
que vegetan en sus hábitats originarios sobre el terreno
prefieren otro tipo de sustrato, formado por un 30% de mantillo
de bosque, 30% de turba negra, 20% de arena silícea y un
20% de turba rubia.
La gran mayoría de las orquídeas son calcífugas, detestan la presencia de cal, aparte de regar con agua a temperatura ambiente, el agua ha de ser blanda y libre de sales.
La gran atracción son sus flores, trímeras (tienen tres partes), casi todas hermafroditas no autopolinizantes, zigomorfas (con simetría bilateral) y resupinadas, por presentar una particularidad muy específica, su pedúnculo floral (pedicelo) gira 180° durante su desarrollo, situando a la flor madura totalmente invertida, boca abajo. Esto, unido a la particular forma que adopta uno de sus tres pétalos, llamado labelo o labio, que suele ser de color y forma diferente, más grande que el resto y que actúa en muchas de las especies como verdadera plataforma de apoyo para los insectos polinízadores, proporciona a sus flores un aspecto característico que las identifica y diferencia del resto de plantas con flor.
Las flores y los distintos animales voladores, murciélagos, aves e insectos, que las polinizan han llegado a tal adaptación, que si desaparece una orquídea determinada, su polinizador puede llegar a desaparecer y viceversa.
Desde hace siglos, algunas orquídeas han sido utilizadas en medicina popular, "Arpophyllum spicatum" resulta un gran remedio contra la disentería; «Encyclia citrina» es un eficaz cicatrizante en la curación de todo tipo de heridas, especialmente las infectadas, por su gran poder desinfectante.
Su empleo como planta ornamental y su uso en todo tipo de adornos florales ha dado lugar a un importante comercio mundial, a asociaciones de todo tipo y a investigar nuevos híbridos cada vez más especializados, resistentes y específicos.