Las segundas oportunidades existen. Un
total de trece niños de Sant Joan viven con familias de acogida, en
muchos casos familiares directos, a causa de la situación que
atraviesan sus padres. La Asociación de Voluntarios Acogimiento
Familiar de la Comunitat (AVAF) se está implantando en la localidad
para dar apoyo a estas familias y fomentar el voluntariado. Por este
motivo, y con el fin de aliviar en la medida de la posible a estas
personas durante el período vacacional, el colectivo y el
Ayuntamiento han puesto en marcha un campamento urbano a lo largo de
esta semana pasada.
El colectivo AVAF se está implantando
en la localidad y sienten la necesidad de dar a conocer el
voluntariado dentro del acogimiento familiar. Se trata de «ofrecer a
estos niños una oportunidad para que tengan una vida normal»,
explica la presidenta de la asociación en la provincia de Alicante,
María Ángeles Aguado.
En el momento en el que se produce una
situación de desamparo familiar, los menores acceden al sistema a
través de la Conselleria de Bienestar Social. Los niños pueden
ingresar en un centro o pasar a vivir con otros miembros de la misma
familia, que se denomina de extensión, o con otra de acogida
voluntaria.
La tarea de AVAF es intermediar entre
esas familias y la administración. Por este motivo, el colectivo
lleva a cabo campañas de difusión y sensibilización para la
captación de voluntarios y desarrolla programas para apoyar a estos
nuevos núcleos familiares que se enfrentan a un nuevo reto.
Durante cinco días, desde el pasado
martes hasta hoy, las nueve familias extensas del municipio que lo
hayan considerado oportuno, han gozado de un respiro gracias al
campamento organizado el Consistorio y la asociación en el
polideportivo de Sant Joan. Talleres de plantación de flores, de
pintar caretas con temática de la naturaleza para completar un
mural, deportes y gymkanas, son algunas de las actividades que han
practicado los menores.
En definitiva, «lo que nosotros
tratamos de conseguir es que socialicen entre ellos y puedan pasar
unas jornadas lúdicas y educativas», cuenta Nuria Ortiz, quien
lleva alrededor de un año como voluntaria de la asociación.
Los días en el que el clima ha
acompañado, voluntarios y menores trasladaron el escenario del
campamento. De las instalaciones deportivas al mar. Con la cercanía
de las playas de Sant Joan, los niños no podían perderse la
oportunidad de darse un chapuzón.
«Me comentaron la posibilidad de
organizar el campamento y me pareció una gran idea para ayudar a
estas familias extensas, que a veces se ven sobrecargadas y son las
que menos apoyo económico tienen», indica Nuria, quien a sus 26
años baraja la posibilidad de convertirse en una familia educadora.
Isabel Jiménez es abuela y también
madre. A su cargo tiene cuatro de sus nietos, dos mayores de más de
20 años y dos niñas de 2 y 6 años. Las circunstancias de sus hijos
le han llevado a adquirir un nuevo rol paterno desde que los mayores
llegaron a casa.
«Necesitamos más apoyo», asegura
Isabel, quien se muestra muy crítica con la labor de la Conselleria
«que pone demasiadas trabas administrativas para poder cuidar de mis
nietos». Con la llegada de sus nuevos hijos, los gastos se
incrementan «pero cuando los mayores cumplieron los 18 años retiran
parte de las ayudas».
«Medicamentos, gafas, comer o vestir.
Hay muchos gastos, pero conforme crecen los niños se olvidan de
ellos». A pesar de ello, esta abuela convertida en madre agradece la
labor que desarrolla la Concejalía de Bienestar Social de Sant Joan
y considera oportunas iniciativas como el campamento urbano.
Fuente: Las Provincias